Empezaste a consultar para estar mejor. Algunas sesiones te dejan aliviado; otras, con preguntas que siguen dando vueltas. Pasado un tiempo, querés saber si algo está cambiando, pero no encontrás una manera sencilla de evaluarlo.

La pregunta es legítima. No hace falta elegir entre confiar sin preguntar y exigir resultados inmediatos. Podés conversar sobre el sentido del trabajo, lo que viene ocurriendo y lo que todavía necesitás. Evaluar el proceso no es ponerle una nota a cada sesión: es mirar si la atención está respondiendo a tu situación.

Volver al motivo por el que consultaste

A veces el pedido inicial fue concreto: dormir mejor, atravesar una pérdida o entender por qué se repetían ciertas discusiones. Otras veces solo había una sensación de malestar difícil de explicar. En ambos casos, puede ser útil recuperar qué esperabas y qué se fue aclarando.

El NIMH describe entre los objetivos generales de la psicoterapia el alivio del sufrimiento, el funcionamiento cotidiano y la calidad de vida. También recomienda preguntar cómo se evaluará el progreso y qué se hará si no aparece mejoría.1

Eso no obliga a convertir todo en una cifra. Si consultaste porque evitabas conversaciones importantes, un objetivo podría ser comprender esa dificultad y encontrar maneras de abordarla. Es más específico que pedirte «ser otra persona», y permite hablar de experiencias concretas.

Mirar fuera de la sesión

Un momento de alivio puede ser valioso, pero no alcanza por sí solo para valorar todo un tratamiento. También importa lo que sucede durante la semana: cómo transitás las situaciones que motivaron la consulta, qué actividades podés sostener y qué costo te está llevando hacerlo.

Por ejemplo, quizás seguís teniendo desacuerdos con alguien, pero ahora advertís antes que estás aceptando algo que no querés. Esa observación puede abrir una conversación sobre un cambio. No demuestra automáticamente que la terapia sea eficaz ni obliga a considerarlo suficiente.

Podés llevar una escena reciente y compararla con otra anterior. ¿Qué fue distinto? ¿Qué siguió igual? ¿Lo que entendiste pudo tener algún lugar en tu vida? No necesitás armar un registro diario si eso te agrega presión.

Salir movilizado no prueba que esté funcionando

Hablar de una experiencia dolorosa puede ser difícil. Pero sería un error concluir que cuanto peor salís, mejor está trabajando la terapia. El sufrimiento no es una prueba de eficacia. También sería apresurado descartar todo el proceso por una sesión incómoda.

Lo que importa es poder conversar sobre la intensidad, la duración y el impacto de lo que sentís. Si después de las sesiones quedás desbordado o notás un empeoramiento sostenido, no lo guardes esperando que sea una etapa obligatoria. Pedí que se revise lo que está ocurriendo.1

Podés decir: «Desde que estamos abordando este tema me cuesta mucho seguir con mi rutina». No es una exigencia de que la profesional evite toda pregunta difícil. Es información relevante para evaluar cómo continuar y qué apoyo puede hacer falta.

Qué preguntar cuando sentís que estás estancado

Tal vez se repiten conversaciones sin que entiendas su propósito. Quizás un problema nuevo desplazó al que te llevó a consultar. O las condiciones de tu vida cambiaron y lo que antes era posible ahora dejó de serlo.

Podés plantear tres preguntas sencillas:

  • ¿Qué estamos intentando comprender o modificar en este momento?
  • ¿Qué cambios estamos observando y cuáles siguen pendientes?
  • ¿Qué convendría revisar si continúo sintiéndome igual o peor?

Son puntos de partida, no un cuestionario para aprobar el tratamiento. El NIMH propone precisamente conversar sobre objetivos, tiempos orientativos y alternativas cuando no se está mejorando.1

Si el problema principal es que no te sentís escuchado al hacer estas preguntas, puede servir leer qué pensar cuando no conectás con tu psicólogo.

El contexto también forma parte de la evaluación

Una terapia no cambia por sí sola un horario laboral imposible, una deuda o la necesidad de cuidar a alguien sin ayuda. Tampoco sería justo medir todos sus efectos como si esas condiciones no existieran.

Pero reconocer el contexto no debe convertirse en una explicación que vuelva innecesario revisar el tratamiento. Se pueden considerar ambas cosas: qué condiciones siguen produciendo sufrimiento y de qué manera la atención está ayudando a comprenderlas, afrontarlas o buscar otros apoyos.

Por ejemplo, quizá necesitás información social, asistencia médica o asesoramiento sobre un problema específico además del espacio psicológico. La evaluación profesional puede contemplar una derivación o una atención complementaria; no todo debe resolverse con la misma herramienta.1

Revisar la continuidad sin decisiones automáticas

No existe una duración universal que garantice resultados. La propuesta y sus revisiones deben tener relación con tus necesidades, el abordaje y la evolución. Preguntar por la continuidad, las pausas o el cierre es parte de una conversación posible, no una deslealtad.1

Cuando corresponde finalizar y las condiciones lo permiten, resulta preferible que el cierre pueda conversarse y prepararse. La BACP señala la importancia de no presentar el final como una sorpresa y de dar lugar a las inquietudes que genere.2 Eso no obliga a permanecer en una situación de maltrato o inseguridad.

Quizás la conversación confirme un camino que necesitabas entender mejor. Quizás lleve a ajustar la propuesta o a buscar otra alternativa. El objetivo no es demostrar que todo está bien, sino que tu atención pueda ser revisada con claridad.

Para consultar por una entrevista con la Lic. Carolina Yaremczuk, encontrás WhatsApp y formulario en el sitio. El primer contacto puede limitarse a disponibilidad y modalidad de atención.

Aviso informativo: Información general: este artículo no sustituye una evaluación profesional.

Fuentes consultadas y referencias

  1. Referencia 1: National Institute of Mental Health (NIMH). Psychotherapies. Objetivos, evaluación del progreso, adecuación del tratamiento y conversación sobre alternativas. En inglés. ↩ volver al texto
  2. Referencia 2: British Association for Counselling and Psychotherapy (BACP). Get help with counselling concerns. Espacio para expresar dificultades y planificación del cierre. Sus servicios de consulta pertenecen al Reino Unido. En inglés. ↩ volver al texto